domingo, 13 de noviembre de 2011

La gran aventura de Winter el delfín

(Dolphin Tale, EE.UU., 2011)
Compositor: Mark Isham
Sello: Varèse Sarabande
Duración: 44:62 min.

El compositor Mark Isham, conocido principalmente por su música dramática, introspectiva y de horror electrónico (como ejemplo, podemos recordar dos de sus anteriores trabajos en The Crazies y The Mechanic), para regalarnos una partitura de corte más orquestal (por momentos infantil) que se adapta perfectamente a las exigencias de esta cinta familiar.

La gran aventura de Winter el delfín nos cuenta la historia de un delfín hembra encontrada en la costa de Florida, cuya cola había sido destrozada por una trampa para cangrejos. Inspirada en un experimento de la vida real, la cinta narra las peripecias de un niño, un grupo de veterinarios y empleados del acuario Clearwater Marine, que junto a un científico especializado en prótesis, deciden intentar que Winter vuelva a tener la capacidad de nadar.


La adaptación exigía dotar a la cinta con algunos tintes de mayor dramatismo (ya sabéis: niños con problemas de sociabilidad, heridos de guerra,… lo de siempre) para que movieran nuestros corazoncitos. Bien, pues es lo mismo que Isham ha hecho con la música. Y ha sido como un soplo de aire fresco redescubrir en él este estilo de composición que ya dábamos por perdido desde Volando libre (1996) y Héroe a rayas (2005). Películas también para niños y que cuentan en su argumento con relaciones entre niños y animales con problemas.

De hecho, con los antecedentes de Mark Isham, sorprende que no haya intentado ser más transgresor con los instrumentos electrónicos, un poco asemejándose a lo que hizo Basil Poledouris con ¡Liberad a Willy!. Aunque es posible que se haya desmarcado de esta línea compositiva a propósito y evitar así las inoportunas, aunque inevitables, comparaciones. De hecho, la comparación la deberíamos hacer, más bien, con una antigua película de Disney de 1957 titulada Fiel amigo. Seguro que muchos de vosotros no la conocéis, pero es todo un clásico del cine infantil.

A lo largo de toda la banda sonora, el compositor neoyorquino abusa de sonidos demasiado dulces basados en los sonidos de flautas y violines. Ya desde Dolphin Dance, el comienzo de la banda sonora, se pueden escuchar estos acordes demasiado cursis, que se soportan bien en época navideña y familiar (ya lo hizo John Williams con mucha más calidad en Sólo en casa), pero que en este otro contexto suenan un poco fuera de lugar. Su máxima expresión de pedantería musical, el último corte: Dolphin Tale End Credits.


El principal desarrollo musical Isham lo ha reservado, no para el delfín, sino para el agua. Con ondulantes figuras (un poco manidas, por otro lado) que rítmicamente van creando una atmósfera un tanto especial que nos recuerda a movimientos líquidos ondulantes. Estos alcanzan su máxima expresión en The Coming Storm, uno de los mejores cortes del disco. El lado más optimista de la banda sonora, un poco funk incluso, no lo veremos hasta el último tercio de la cinta con Clay Changes his Mind, en el que el ritmo de percusión lo llevan, además de los timbales, el xilófono. Esto nos ofrece un poco de luz y optimismo, que no habíamos encontrado hasta el momento.

Una música de calidad en su mayor parte, pero que no se aparta de los convencionalismos típicos del género familiar. Bastante prescindible, aunque tiene sus momentos.


M8mm

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