(The Tree of Life, EE.UU., 2010)
Compositor: Alexandre Desplat
Como en composiciones anteriores de Desplat (El discurso del rey o El curioso caso de Benjamin Button), el piano es el instrumento que alcanza mayor protagonismo. Se nota que es el que más domina y el que le sirve como catalizador de todo su desarrollo musical. Un desarrollo sencillo en cuanto a lo formal, pero acertadísimo en contribuir al fluir de la música en la película. Apenas pequeños conjuntos de cuerda, piano y… ¡voilà! De hecho, destaca poderosamente a los oídos la ausencia casi total del uso de instrumentos de viento o percusión en toda la película.
Por ejemplo, la pieza de apertura “Childhood” (Infancia), está compuesta de pequeñas figuras musicales de piano que se colocan salteadas como gotas de agua sobre un pedal (nota sostenida) de viento. Si podemos describir la película como una meditación sobre el significado de la vida, ésta sería la pieza más representativa. Sobre esta simplicidad, Desplat da un paso más en “Circles” (Círculos), el corte más ecléctico de todos. Un buen esfuerzo de música electrónica que nos conmueve y nos excita durante 11 (¿largos?) minutos. No especialmente lograda, pero sí que podemos destacar esos momentos de cello tan primarios. Tan del comienzo de todo.